SENTIRME CUBANO
Por JF Reyes
             Â

Â
Cierta magia natural y encanto insospechado existe en ¨Sentir Cubano¨. Tal pareciera que los objetos expuestos se afanaran en redescubrir la memoria afectiva del visitante ocasional.
Miguel y MarÃa Vázquez, dueños y artÃfices de este lugar ubicado en la famosa calle Ocho del SW y la avenida 31, han logrado reunir puntales representaciones de la herencia cubana. La historia de las cosas o las cosas de la historia están simplemente allÃ.
Caminamos por el sitio y avistamos sillones y balancines que nos hacen recordar las conocidas siestas o descansos vespertinos que se adueñaban de la cotidianeidad de nuestros abuelos en calenturientos mediodÃas. Seguimos el recorrido y hallamos banderas, letreros, libros, monedas, discos, pelÃculas, artesanÃas y memorabilia en general, que hacen referencia obligada al acervo cultural de la entrañable Mayor de las Antillas.
La proyección empresarial de esta pareja de cubanos no se ha detenido en ningún momento para asà hacer prosperar su negocio, cuyos inicios se remontan años atrás en un warehouse de la localidad miamense del Doral, y que con esfuerzo y sacrificio han demostrado de que el sueño siempre es realizable y no tiene porqué ser una pesadilla.
Con exquisito esmero, émulo del mejor artesano, se ha organizado ¨Sentir Cubano¨. MarÃa con su proverbial naturalidad nos dice al respecto que ¨nuestra comunidad es siempre merecedora de un alto respeto, por ello tratamos de dejar una buena imagen en todo lo que hacemos¨.
Originales mesas de dominó que ya parecen dispuestas para comenzar una data, piezas de joyerÃa en que expertos orfebres han engarzado viejas monedas de plata en collares y aretes de perlas, elegantes guayaberas de hilo asà como tÃpicos sombreros, son entre otros, objetos que convierten simplemente a este lugar en una tienda de los milagros.
Con ¨Sentir Cubano¨ se deshace sin dudas la ecuación fÃsica del tiempo y espacio, pues desde allà se marca el kilómetro cero de la carretera central que nos conduce y conecta en lÃnea imaginaria hacia el propio centro de la Isla. Cuando la nostalgia nos invada por el terruño y un halo frÃo de recuerdos y desesperanzas pasadas nos conmuevan el alma, los invito a pasar por esa esquina mágica de la calle Ocho, donde gente de éxito, como Miguel y MarÃa, siempre nos esperarán con una sonrisa halagadora que hará aflorar la inolvidable y humilde emoción de sentir-te cubano
Â
1 comentarios